Qué ver en Granada
Granada tiene un problema que conviene resolver antes que cualquier otra cosa del viaje: las entradas de la Alhambra se agotan. No es una exageración de guía turística. El aforo está limitado y en temporada alta se venden con semanas o meses de antelación. Mucha gente llega a la ciudad y descubre que no puede entrar al monumento por el que ha venido.
La Alhambra
El recinto tiene tres partes bien distintas. Los Palacios Nazaríes son el corazón: el Patio de los Arrayanes, el de los Leones y la Sala de los Abencerrajes con su cúpula de mocárabes. Aquí es donde está el detalle crítico — los Palacios Nazaríes tienen hora de entrada asignada y no se puede entrar antes ni después. Si tu franja es a las 11:30, tienes un margen de media hora y punto. El resto del recinto se visita libremente dentro del día.
El Generalife era la finca de recreo de los sultanes, con jardines y acequias, y queda en el extremo opuesto del recinto: entre una punta y otra hay una buena caminata. La Alcazaba es la parte militar y más antigua, con las mejores vistas sobre el Albaicín.
Calcula tres horas largas como mínimo, y sube con agua. En verano el calor dentro del recinto es serio y hay poca sombra en algunos tramos.
El Albaicín y el mirador de San Nicolás
El barrio árabe es un laberinto de callejuelas blancas en cuesta, cármenes con tapias encaladas y aljibes. El mirador de San Nicolás ofrece la vista postal de la Alhambra con Sierra Nevada detrás, y al atardecer se llena de gente, guitarras y móviles en alto. Los miradores de la Lona o de San Miguel Alto son alternativas con bastante menos gente.
El Sacromonte
Subiendo desde el Albaicín está el barrio de las cuevas, tradicionalmente gitano y cuna del zambra. Los espectáculos de flamenco en cueva son una experiencia particular, aunque conviene informarse: los hay muy auténticos y los hay montados para autobuses.
El centro cristiano
La Catedral y la Capilla Real —donde están enterrados los Reyes Católicos— suelen quedar eclipsadas por la Alhambra y merecen una hora. La Capilla Real, más pequeña, es la que suele impresionar más.
Las tapas
Granada mantiene la costumbre de servir tapa gratis con cada bebida, y no una aceituna: platos de verdad que van creciendo con cada ronda. Es una de las señas de identidad de la ciudad y permite cenar por muy poco. Las zonas de Navas, Elvira y el entorno de la Universidad son las clásicas.
Cuándo ir
Primavera y otoño, sin duda. Granada tiene un verano duro de verdad —fácilmente por encima de los cuarenta grados— y visitar la Alhambra a mediodía en agosto es agotador. El invierno es frío pero soleado, con la ventaja de que Sierra Nevada está a media hora y se puede combinar ciudad y nieve el mismo día.
Cómo llegar y moverse
El aeropuerto de Granada tiene pocas conexiones; mucha gente vuela a Málaga y llega en autobús o coche en hora y media, lo que a menudo sale más barato y con más horarios. Dentro de la ciudad, los microbuses rojos suben al Albaicín y a la Alhambra por calles donde un coche normal no cabe. Si vas en coche, no intentes conducir por el Albaicín.
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