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Qué ver en Lisboa

Las siete colinas, el tranvía 28, Belém y la escapada a Sintra. Lo que merece la pena, lo que se agota y lo que puedes dejar para otra vez.

Qué ver en Lisboa

Lisboa se recorre a pie, pero conviene avisar de una cosa antes de nada: está construida sobre siete colinas y las cuestas son de verdad. Calcula menos paradas por día de las que harías en una ciudad llana, y reserva el calzado cómodo para el barrio de Alfama, que es donde más se sufre y donde más merece la pena perderse.

Belém, la media jornada obligatoria

Al oeste del centro se concentra lo más monumental. El Monasterio de los Jerónimos es la joya del manuelino portugués y su claustro justifica por sí solo la visita. Enfrente, la Torre de Belém se ha convertido en el símbolo de la ciudad; es pequeña por dentro y la escalera de caracol obliga a turnos, así que la cola avanza despacio. A pocos metros está la pastelería donde nacieron los pastéis de nata originales, con dos filas distintas: una para llevar y otra para sentarse.

Belém queda a unos seis kilómetros del centro. El tranvía 15 llega, pero el trayecto es largo; muchos prefieren ir temprano en taxi y volver caminando por la ribera.

Alfama, el Castillo y el tranvía 28

Alfama es el barrio que sobrevivió al terremoto de 1755, y se nota: callejones estrechos, ropa tendida y escaleras que no llevan a ninguna parte. Arriba está el Castillo de San Jorge, cuyas murallas ofrecen la panorámica más completa de la ciudad y el Tajo.

El famoso tranvía 28 atraviesa este barrio y es una atracción en sí mismo, pero conviene saber que va lleno casi siempre y que es el terreno de caza favorito de los carteristas de Lisboa. Si puedes, súbete en la primera parada del recorrido y hazlo a primera hora.

Los miradores

Lisboa tiene una cultura de mirador que pocas ciudades igualan. Los de Santa Luzia, Portas do Sol y Senhora do Monte son los más conocidos, y son gratuitos. El atardecer desde cualquiera de ellos es uno de esos momentos que la gente recuerda del viaje más que los museos.

Sintra, la excursión que casi todos hacen

A media hora en tren desde la estación de Rossio está Sintra, con el Palacio da Pena pintado de amarillo y rojo sobre la sierra, y la Quinta da Regaleira con su pozo iniciático. Es una excursión de día completo, no de mañana. Y es, con diferencia, el sitio de la zona donde más importa llevar la entrada comprada con antelación: en temporada alta el acceso al Palacio da Pena funciona por franjas horarias y se agota.

El error más común: intentar meter Sintra y Belém el mismo día. Son extremos opuestos y ambos piden varias horas. Con dos o tres noches en Lisboa, dedica un día a cada uno.

Cuándo ir

La primavera y el otoño son claramente los mejores momentos: temperatura agradable para caminar cuestas y menos gente. Julio y agosto son calurosos y la ciudad se llena. El invierno lisboeta es suave comparado con el del resto de Europa, llueve más pero los precios bajan bastante y las colas desaparecen.

Cómo moverse

El metro es limpio, barato y cubre el aeropuerto, que está a solo veinte minutos del centro. Para los tranvías y funiculares existe una tarjeta recargable que sale mucho más a cuenta que pagar cada viaje al conductor. Los ascensores urbanos —el de Santa Justa es el más fotografiado— tienen colas largas y a menudo hay una calle paralela que sube a pie al mismo sitio en cinco minutos.

Cuánto contar de presupuesto

Lisboa dejó de ser la capital barata de Europa occidental hace ya unos años, sobre todo en alojamiento. Comer y beber, en cambio, sigue estando claramente por debajo de Madrid o Barcelona si te alejas de las plazas más turísticas. Ojo con el couvert: el pan, las aceitunas y los patés que te ponen sin pedirlos se cobran, y puedes rechazarlos sin problema.

Preguntas frecuentes sobre Lisboa

¿Cuántos días hacen falta para ver Lisboa?

Tres noches es el mínimo cómodo: un día para el centro y Alfama, otro para Belém y un tercero para Sintra. Con dos noches se ve la ciudad, pero hay que renunciar a la excursión.

¿Hay que comprar las entradas por internet?

Para el Palacio da Pena de Sintra y el Monasterio de los Jerónimos, sí, sobre todo entre mayo y septiembre. Para el Castillo de San Jorge ayuda a evitar cola pero no suele agotarse.

¿Merece la pena la Lisboa Card?

Sale a cuenta si vas a entrar a varios monumentos y usar mucho el transporte público en dos o tres días seguidos. Si tu plan es sobre todo callejear y miradores, que son gratis, probablemente no la amortices.

¿Se paga en euros?

Sí, Portugal está en la zona euro y se paga con tarjeta prácticamente en todas partes.

¿Es seguro Lisboa?

Es una ciudad segura en cuanto a delitos graves, pero tiene un problema real de carteristas en el tranvía 28, el elevador de Santa Justa y las zonas más concurridas de la Baixa. Lleva el móvil y la cartera en bolsillos delanteros.